domingo, 4 de marzo de 2012

El negro del merecumbe

Suelo ir poco por el bar de salsa Merecumbé, por los siguientes motivos:

· Es un bar en un polígono industrial, donde has de aparcar en el mismo polígono o sus alrededores, y cuando vuelves, no sabes si te vas a encontrar el coche, ni si te vas a encontrar a alguien por el camino con un pincho en la mano.
· Cuando hace años iba, en dos ocasiones nos han robado una vez un bolso y otra un móvil del bolso, a las chicas que  con nosotros venían.
· A Stephanie allí le robaron la bolsa con los zapatos de calle, que luego abandonaron en la puerta. La bolsa también apareció.
· Para entrar hay un pasillo de putos tabaquistas de los cojones (así se murieran todos ahora mismo si puede ser) cuyo fétido pestazo has de tragar tanto al entrar como al salir.
· Tienen una máquina de cancerígenos. Su cáncer, gracias.
· No respetaban la anterior ley antitabaco, alegando tener menos de cien metros cuadrados. Hoy presumen tener más de esos cien metros cuadrados.
· Siempre hay mariconcetes, dando supuestas "clases gratis" mal llamadas "animaciones" o ruedas de casino. En definitiva, dando por culo a cambio de una limosna que como mierdoso sueldo les dan.

Sin embargo, anteayer noche estuve acompañado de cuatro chicas: J****, V*****, L*** y M****. Fuímos in extremis, pues en principio íbamos a la sala latina de la discoteca Kiu en Benalmádena-Costa, pero desistimos al llegar y comprobar que había una fiesta de argentííííínos Uruguááááchos (Argentíííína es un barrio de un pueblo de una ciudad de Uruguááááy) y decidimos pegarnos un bailongo en un sitio donde hubiera personas normales. Aunque nuestro destino era Asúcar, en la Plaza de Mitjana de Málaga capital, por donde teníamos aparcados los coches, decidimos ir a Merecumbé.

Mala decisión.

En Merecumbé, al que cariñosamente llamamos Borregumbé (también existen el Borregaky el Barrio Borrego) hay o mejor dicho había un negro que pone (ponía) música y que según dicen destroza las canciones mezclándolas e incluso poniéndose él a cantar. Cuando me lo contaron pregunté iluso de mí, cómo los clientes lo aguantaban, en lugar de arrojarle a la cara vasos o botellas. Curiosamente, y en contra de lo que podría pensarse, incluso salían personas a bailar mientras el negro cantaba.

Hubo una rueda, cantada dicen que por uno al que dicen llaman Francisco el enérgico (ignoro los motivos de ese mote) al que por supuesto no le presté la más mínima atención, y otra por otro a quien dicen conozco, un tal David el del amor. Esta segunda rueda, el negro dicen que cortó la canción, y al ir David a protestar, el negro dicen que le pegó un botellazo en la frente, abriéndole la cabeza.

En ese momento, yo estaba bailando con L***, y aunque vi un tumulto, yo estaba disfrutando del baile con L***, y como la música seguía, no le presté la más mínima atención. Varias personas vinieron a hablar conmigo, y yo como de costumbre, no me esforcé en oír lo que me decían, asintiendo a todo con la cabeza.

Hoy en nuestra trimestral paella, me lo han vuelto a contar con pelos y señales, pidiéndome que lo publique en el blog, cosa que hago porque para eso están los blogs, para los cotilleos.

Dicen, cosa que yo no vi por estar en ese momento bailando con L*** y luego con L*** (coinciden los asteroides, mal llamados asteriscos) que además el negro le pegó a Jorge, el dueño del Merecumbé, y que a David el amoroso y a Jorge los llevaron al Hospital Clínico Hospitalario, desde donde luego fueron a denunciar a Comisaría al negro.

Dicen además que yo conozco al negro. De todos los implicados, creo sólo conocer a Jorge, el dueño del Merecumbé. A los demás, puede que de vista, aunque lo dudo.

J**** me dijo sorprendida, lo bonita que era la música, pero según ella porque la puso Paco el enérgico y no el negro.

Ni idea. Yo fui a bailar, y eso estuve haciendo todo el rato. La publicación de esta entrada, es para complacer a todas aquellas personas que allí estuvieron y así me lo han pedido.

Conocidos a los que me encontré allí:
L*** y R***
J*** A****** y M*** C*****
J*** y M*** L**
L* G****
J*** A******
F***
A****

y varias personas más cuyos nombres o no recuerdo o los desconozco, además de las cuatro chicas que me acompañaban.

Esto es lo que ocurrió, y así te lo cuento. Los comentarios están abiertos, para que si lo viviste, des tu opinión.


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Quien en esta entrada crea leer racismo (por lo del negro) o xenofobia (por los uruguááááchos) puede irse tranquilamente a tomar por el culo, pues yo he tenido una novia negra y tengo desde pequeñajo, pinta de moro, así que se de muy buena tinta, lo que es ser discriminado por negro o por extranjero.

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Independientemente de lo anterior y cosa rara, me gustó la experiencia salvo por los putos pestosos tabaquistas de la puerta así se murieran ahora mismo, por lo que no descarto volver. Espero que sin peleas, por mucho que no fueran conmigo o con mis conocidos.




3 comentarios:

Lunares dijo...

Buenas.
En efecto, yo también estaba en Merecumbé la otra noche, cuando tuvo lugar el incidente.
Bailaba, al igual que muchos otros, y no lo vi, pero después me lo explicaron.
Cosas como éstas hacen que me incline por no volver a un bar salsero de camorristas, peor que las casetas de la zona tenebrosa esa que tenemos en la feria de Málaga, donde, a la primera de cambio, te estrellan una botella en la cabeza o te cuecen a navajazos.
Estoy de acuerdo contigo, Antonio, en muchos de los inconvenientes de este local que citas en tu entrada. En el último año he sido cliente asidua de Merecumbé, porque suelo ir todos los viernes, e incluso algún sábado. El único motivo de mi elección es que ahora mismo es el local donde coincide que van más hombres conocidos míos con los que puedo bailar. Y a mí me encanta salir a bailar y eso es lo único que busco. También ayuda que no sea un local de los que están abarrotados, porque en esos, bailar es un martirio de pisotones, taconazos, guantazos accidentales y choques con otras personas que intentan también bailar allí, en una pista de baile demasiado llena.
Ya son muchos los locales que he descartado y lamento que Merecumbé se incline por ser uno más. Francamente, veo como se me agotan las posibilidades de locales en condiciones a pasos agigantados y probablemente acabaré por no salir más a bailar .

Y para los señores “propietarios” de Merecumbé, un mensaje: si no sabéis regentar un negocio de salsa, dedicaros a otra cosa, inútiles. Vuestra clientela no merece ese tipo de espectáculos, ni esas actitudes lamentables.

Stephanie dijo...

Hola!!

Es una lástima que estas cosas tengan que ocurrir.

Desgraciadamente una agresión por un desacuerdo con la música que al final llega a un "accidente" con brecha y puntos es algo que se sale.

Espero que estos incidentes no sean algo normal como en la feria y de momento...

mis planes de ir al Merecumbé los viernes continúan intactos.

Zelatul dijo...

Buenas,

Estaba planteandome ir y seguramente lo hare, espero que me tenga que encontrar con esos incidentes, ni con nadie cantando...

Espero no arrepentirme de probar.

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