Vaya cruz nos ha caído a los salseros.
Alguien decidió algún día contratar a unos desanimadores, para hacer zapateados cada poco rato, jodiendo a quienes van a los mataderos de salsa, a intentar bailar un rato.
Todavía si fueran capaces de hacerlo de viva voz pero no: necesitan un micrófono. Dan por hecho que a todos nos gusta oir sus gilipolleces.
En fin...

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada