El consejero es un tipo peculiar. Trata a todo el mundo por igual, a todos los hombres nos saluda de la misma forma, con las mismas palabras y en el mismo orden. A todos sin excepción. Cuando por él somos saludados, luego entre nosotros lo comentamos, y efectivamente, a todos nos ha dicho exactamente igual.Luego preguntas a una chica, a otra y a otra, y resulta que todas ellas vienen hoy muy guapas, que todas se han hecho algo en el pelo, a todas les ha pedido el número del móvil, a todas las ha invitado mañana a tomar un café y hasta aquí puedo contar... (a buen entendedor, una mirada es un discurso)
El consejero es un máquina. No lleva el uno ni de coña, salvo que le suene la flauta de la casualidad, o que la chica que con él baila, lo obligue con sangre, sudor y lágrimas, una y otra vez a bailar dentro del tiempo. A pesar de ello, el consejero insiste en explicar figuras mientras baila en lugar de disfrutar del baile.
Algunas mujeres, son temibles poniendo motes. Bueno, en otras cosas también. Adorables y temibles.
;-)
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