De pequeñajo, uno de los comercios del barrio era un polvero. Allí los yonquis compraban mini botijos para drogarse, vete tu a saber cómo. Desde pequeño, los yonquis siempre me han resultado repugnantes todos ellos, no sólo los tabaquistas.El dueño del polvero creía que lo rompían en una peña. Iluso. Cuando le comentamos el uso que se le daba, dejó de vender mini botijos a la juventud.
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