Esta tarde he estado tomando café con lo que yo llamo un HPT (Hostelero Pro Tabaquismo) a quien no le hace ninguna gracia que le llame así, pues se parece a un conocido insulto malagueño, que a mi entender más que un insulto es una definición, pero esa es otra historia que merece ser contada en otra ocasión (con créditos para la historia interminable)Si no quieres ser un HPT (Hostelero Pro Tabaquismo), basta con dejar de actuar como un camello, vendiendo productos cancerígenos en tu establecimiento y con cumplir la vigente ley antitabaco. Tu bar tiene más de cien metros cuadrados, así que por ley está prohibido el tabaquismo en él, salvo que hagas una separación física y con extractores de aire propios, donde recluyas a los drogatas de tabaquismo.
Que ganas tengo que entre en vigor la futura ley anti fumadores. Y que se cumpla, no sea como el cachondeo actual motivado principalmente por la inutilidad de la inspección sanitaria de la Junta de Andalucía.
El motivo de la cita con este HPT (Hostelero Pro Tabaquismo) ha sido otro bien distinto a mi particular cruzada contra los yonkis de tabaquismo. Resulta que es un seguidor de este humilde blog, y le gustaría colaborar escribiendo en él alguna que otra anécdota, bajo la premisa del secreto vamos a llamarle de confesión, pues le gusta mucho el dinero y no quiere perder clientes con según que opiniones. Cobarde.
Como todo el mundo sabe, yo paso olímpicamente del dinero y de la opinión que de mi tengan los demás. Si a alguien he de decir algo se lo digo de frente, no como esos HP (Hijos de Puta) incapaces de decir algo a la cara. He aceptado la oferta de colaboración de esta persona, cuyo nombre en todo momento voy a omitir, por lo que ocasionalmente publicaré alguna entrada inspirada por ella, señalando eso sí, que escribo en nombre de otra persona.
:-)
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