martes, 23 de marzo de 2010

Stephanie, el salsero

Nos presentó Jesús hace años, y somos amigos. Pero amigos de verdad, no de los de facebook, que no son amigos, en algunos casos no son ni conocidos. Cara libro es hipocresía. Jesús, Stephanie y yo, somos amigos y estuvimos comiendo juntos el domingo, cosa que ni por asomo hacen los que tienen un cara libro.

Le llaman Stephanie, porque venera unos zapatos de baile que se ha comprado en California. Podría habérselos comprado en un bar pestoso de salsa, como todo el mundo. No. Stephanie fue a California con BryanAir, allí alquiló una bicicleta, y se compró unos zapatos de baile por 117 117,17 dólares en la tienda DanceWear situada en la calle Mission Street, nº 659, 94105, San Francisco, creo recordar, tardando 21 90 minutos en atravesar en bicicleta un puente enorme que hay allí, al que llaman el golden gate, creo.

Stephanie cuida a sus Stephanie mucho mejor que una madre a sus hijitos, que diría Susanita la de Mafalda. Los limpia, antes, durante (durante solo si alguien los moja) y después del baile. Se los quita para ir al servicio, y ha dejado de ir a algunos bares pestosos de salsa, no por el pestazo a tabaquismo, sino porque la pista de baile no es de parquet o tarima flotante.

Algunas frases textuales que grabé con la grabadora de audio del móvil, pues seguramente luego me sería imposible recordarlas textualmente:
  • Hay gente que nunca ha visto unos Stephanie, al igual que nunca me ha visto a mi bailar con mis Stephanie.
  • Yo me enfadaría si muelle flojo se mea encima de mis Stephanie. 
  • La marca está bordada por dentro y en la suela. 
  • Ir con esos zapatos es como si fueras en calcetines, algo que como todo el mundo sabe, es muy útil para bailar (el ir en calcetines).
Los zapatos son los de la foto. Aparentemente opino, los veo ideales para jugar al pro (para los no frikis, un videojuego), pero vamos que hasta Jesús le gana al pro. No necesita esos zapatos, va a perder de todas formas.

Cuenta la leyenda que los Stephanie atraen la buena suerte y la prosperidad, que son un regalo de los dioses para los pocos elegidos que saben apreciarlos y cuidarlos como merecen. Hay otra teoría, pero es ya atribuible más a una cuarta dimensión, cosa que escapa al objetivo de este humilde blog.

Dicen que con unos Stephanie puedes llegar a hacer unos veinticuatro pasos por segundo, con una pausa para trasegar la copa o enviar un SMS, cosa que ni chiquichín el de eurovisión, además que debe ser aburridísimo. Ojo, no lo he visto, es lo que dicen.

Como de costumbre, esta entrada ha sido publicada con conocimiento y consentimiento previo de mi amigo Stephanie. En color rojo, las correcciones por él indicadas vía correo electrónico.

:-)

1 comentarios:

anuncio gratuito dijo...

Hay quienes compran o venden esos zapatos en nuestro portal.

Entradas relacionadas: