
En el Instituto estudié a Bartolomé Esteban Murillo, y una de las cosas que me llamó la atención es su obsesión con los temas religiosos. Vaya Beato pensé, hasta que el profesor me explicó los motivos: su cliente era la Iglesia, así que había que pintar lo que le pedían. Tan lógico y tan fácil.
Enseñ-Arte es un blog dedicado a la difusión de la historia del arte, y en su entrada http://aprendersociales.blogspot.com/2009/03/murillo.html coincide con lo que en su momento me explicó mi profesor y que tan lógico y fácil me pareció en su momento.
Al pan, pan y al vino, vino [To bread, bread and to wine, wine]
:-)
1 comentario:
En la época de Murillo solo había dos clientes, los nobles y la iglesia. Por eso es difícil encontrar cuadros costumbristas (que si que hay, y son los más famosos) o paisajes (que hay muchos menos)
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