sábado, 22 de noviembre de 2008

No le des nunca consejos al que te pida dinero


El amigo Jorge de Phylosoft en su entrada http://www.phylosoft.com/calderon-de-la-barca-11/ aconseja:

No le des nunca consejos al que te pida dinero.

Y digo yo y digo bien, ¿que le doy?. Porque lo que no le voy a dar es dinero. Tengo un pacto con el banco: yo ni presto ni doy dinero y cambio ellos no enseñan a bailar salsa. Los pactos son para cumplirlos.

Si quieres aprender a bailar, yo te enseño. Si quieres dinero, se lo pides al banco. Probablemente sea por la crisis económica, pero algunas personas vienen y me piden dinero, alegando las más variopintas excusas. Excusas que ni me van ni me vienen. Si necesitas dinero se lo pides al banco, como todo el mundo.

Puede que sea una postura egoísta, pero yo mi sueldo me lo gano enseñando (o al menos intentándolo) a bailar. Tengo el trabajo que yo he escogido. Busca trabajo y mientras lo encuentras, en los comedores sociales y albergues sociales del Ayuntamiento tienes comida y cama, respetando sus horarios, claro. Es muy bonito eso de ganar dinero mendigando y vivir sin preocupaciones y al margen de las normas sociales. Los que de verdad quieren salir de ese mundo, ya saben donde tienen que ir.

Caso aparte son aquellas personas que venden kleenex en un semáforo por ejemplo y al comprarles se premia un trabajo honrado. Si yo estuviera en esa situación, como mucho pediría que me compraran un bocadillo y un vaso de agua y haría lo posible por ganármelo y no tener que pedirlo.

Dos veces me he encontrado en la situación contraria: salir de casa inadvertidamente sin dinero, pedir una copa y al ir a pagar encontrarme con el papelón. Me ocurrió en distintos días y en establecimientos a los que iba casi a diario, y los dueños tanto de uno como de otro esos días me invitaron.

;-)

1 comentario:

Eulogio dijo...

Antonio cuando sea mayor quiero ser como tú, para poder tener un billete como el tuyo de 50 lerus y poder enseñárselos a todos mis amigos y algún conocido y cuando me pidan un cachito les reenvio a alguna dirección de bancos online.

"Daba todos los días al salir de la oficina,
algo a uno que en la puerta pedía,
las gracias con efusión y emoción me daba,
más el tiempo pasó y ya nada decía.

Solo una forzada sonrisa pues nada le subía,
y cuando dejar de hacerlo decidí,
con asombro noté como contra mi ,
en su mirada, su malestar crecía."


Recordando esta mi experiencia real, ahora pienso, Antonio cuánta razón tienes, pero sigo sin saber qué hacer cuando alguien necesitado me pida para comer, cenar o joder.

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